viernes, 1 de noviembre de 2013

Summer: la chica de mis sueños

Summer  tiene una larga melena rubia que parece no tener fin como su belleza, con unas pequeñas extensiones rosas que reflejan su alocada visión. Tiene unos ojos verdes muy iluminados, perfectos para poder apreciar el cielo a través de su mirada, unas pequeñas pecas muy llamativas que reflejan su inocente y divertida personalidad. Tiene unos labios carnosos que hacen que quiera devorarla. Una nariz pequeñita y redondita igual de tierna que ella. Es menuda, excesivamente blanca pero con unas curvas y unas tetas dominantes.

Es coqueta, le gusta ser el centro de atención y no hace falta que hable mucho para ello, tiene presencia; una sonrisa que ilumina el lugar, una mirada penetrante llena de vida, suele hablar de forma emotiva como si de lo que estuviese tratando fuese lo más increíble del mundo y siempre se comporta como le gusta, no le importa lo que piensen de ella aunque sean cosas positivas, no se las cree.

A decir verdad no sé qué vio en mí, ella dice que soy gracioso e inteligente pero los dos sabemos que eso es mentira. Summer fue el motivo por el que volví a sonreír, fue el motivo por el que soy feliz como cuando tenía 12 años y pensaba que estaba tocando el cielo.

Ella es mi felicidad pero a la vez es mi desdicha; es tanta su magnitud que me siento incómodo, tengo miedo a no ser lo suficiente y eso ha hecho que cometa errores. La he decepcionado en varias ocasiones. Me ha preguntado si valió la pena las cosas que hice, me ha preguntado si realmente este es el camino que quiero escoger.

Summer está harta de mí: no soporta mis continuas visitas a la barra del bar, no se explica por qué tengo que ahogar  penas todos los fines de semana, unas penas que ni siquiera tengo. Lo que ella no sabe es que bebo por inseguridad porque no me creo que ella esté conmigo, no me creo que haya alguien que se preocupe por mí. Summer está harta de mis amigos; no entiende por qué estoy rodeado de un aura de vicio y apalancamiento. Summer está harta de que me pase tardes enteras jugando a la videoconsola con los colegas y no haya cogido ninguna de sus 7 llamadas. Summer está harta de mi miedo a volar, de mi miedo a la aventura, de no atreverme a salir del nido y vivir nuevas experiencias y rodearme de gente más enriquecedora. Summer está harta de mis fuertes apuestas, no se explica cómo puedo gastar tanto dinero en juegos del azar. Yo lo que intento es que algún día pueda vivir como una princesa y que yo sea el motivo de sus suspiros.

Recientemente Summer me ha dejado, era lo normal, la situación era insostenible para ella. Lo comprendo, fui un payaso que no la ha visto más gorda en su vida. Ahora está con un chico remilgado que la lleva en su flamante coche a donde ella quiera en vez de esperar el bus conmigo a 5 grados en la calle, van al cine en vez de a la tasca, le regala bombones en vez de vomitonas, habla  de política en vez de futbolistas, cuando sale tiene conversaciones con gente de lo más interesante en vez de peleas, juega al tenis en vez de al mentiroso…seguramente serán felices y comerán perdices.

Bueno, en realidad Summer no existe, es producto de mi imaginación. En realidad Summer es el nombre que le pongo a mis defectos, es el nombre que le pongo a la chica de mis sueños no de mi realidad. No estoy buscando a mi Summer particular, aunque tampoco sé muy bien qué es lo que busco.


Quizás todos busquemos a nuestra Summer pero no la encontramos, quizás todos queremos asentar la cabeza pero nunca lo haremos o quizás solo sean paranoias de un mal escritor y peor amante.

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