Summer tiene una
larga melena rubia que parece no tener fin como su belleza, con unas pequeñas
extensiones rosas que reflejan su alocada visión. Tiene unos ojos verdes muy
iluminados, perfectos para poder apreciar el cielo a través de su mirada, unas
pequeñas pecas muy llamativas que reflejan su inocente y divertida
personalidad. Tiene unos labios carnosos que hacen que quiera devorarla. Una
nariz pequeñita y redondita igual de tierna que ella. Es menuda, excesivamente
blanca pero con unas curvas y unas tetas dominantes.
Es coqueta, le gusta ser el centro de atención y no hace
falta que hable mucho para ello, tiene presencia; una sonrisa que ilumina el
lugar, una mirada penetrante llena de vida, suele hablar de forma emotiva como
si de lo que estuviese tratando fuese lo más increíble del mundo y siempre se
comporta como le gusta, no le importa lo que piensen de ella aunque sean cosas
positivas, no se las cree.
A decir verdad no sé qué vio en mí, ella dice que soy
gracioso e inteligente pero los dos sabemos que eso es mentira. Summer fue el
motivo por el que volví a sonreír, fue el motivo por el que soy feliz como
cuando tenía 12 años y pensaba que estaba tocando el cielo.
Ella es mi felicidad pero a la vez es mi desdicha; es tanta
su magnitud que me siento incómodo, tengo miedo a no ser lo suficiente y eso ha
hecho que cometa errores. La he decepcionado en varias ocasiones. Me ha
preguntado si valió la pena las cosas que hice, me ha preguntado si realmente
este es el camino que quiero escoger.
Summer está harta de mí: no soporta mis continuas visitas a
la barra del bar, no se explica por qué tengo que ahogar penas todos los fines de semana, unas penas
que ni siquiera tengo. Lo que ella no sabe es que bebo por inseguridad porque
no me creo que ella esté conmigo, no me creo que haya alguien que se preocupe
por mí. Summer está harta de mis amigos; no entiende por qué estoy rodeado de
un aura de vicio y apalancamiento. Summer está harta de que me pase tardes
enteras jugando a la videoconsola con los colegas y no haya cogido ninguna de
sus 7 llamadas. Summer está harta de mi miedo a volar, de mi miedo a la
aventura, de no atreverme a salir del nido y vivir nuevas experiencias y
rodearme de gente más enriquecedora. Summer está harta de mis fuertes apuestas,
no se explica cómo puedo gastar tanto dinero en juegos del azar. Yo lo que
intento es que algún día pueda vivir como una princesa y que yo sea el motivo
de sus suspiros.
Recientemente Summer me ha dejado, era lo normal, la situación
era insostenible para ella. Lo comprendo, fui un payaso que no la ha visto más
gorda en su vida. Ahora está con un chico remilgado que la lleva en su flamante
coche a donde ella quiera en vez de esperar el bus conmigo a 5 grados en la
calle, van al cine en vez de a la tasca, le regala bombones en vez de
vomitonas, habla de política en vez de
futbolistas, cuando sale tiene conversaciones con gente de lo más interesante
en vez de peleas, juega al tenis en vez de al mentiroso…seguramente serán
felices y comerán perdices.
Bueno, en realidad Summer no existe, es producto de mi
imaginación. En realidad Summer es el nombre que le pongo a mis defectos, es el
nombre que le pongo a la chica de mis sueños no de mi realidad. No estoy
buscando a mi Summer particular, aunque tampoco sé muy bien qué es lo que
busco.
Quizás todos busquemos a nuestra Summer pero no la
encontramos, quizás todos queremos asentar la cabeza pero nunca lo haremos o
quizás solo sean paranoias de un mal escritor y peor amante.
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