Ella tiene una sonrisa encantadora, de esas que te animan a
ver la vida con una actitud mejor que con la que te levantas por la mañana, una
sonrisa pegadiza y sumamente infantil. Ella quiere comerse el mundo, al menos
eso dice su aspecto. Ella tiene algo que muchas personas no tienen, encanto: El
aura que la rodea es positiva y mágica, es difícil de explicar como si todos
los que la rodean se sintieran mejores consigo mismo con su sola presencia.
Su mirada es sumamente penetrante, no tiene una pizca de
maldad, es una mirada pura y real…su mirada era mi vulnerabilidad. Ella no sacaba
lo mejor de mí ni lo peor, ella sacaba mi vulnerabilidad. Sí era vulnerable
cuando me hablaba, era vulnerable cuando sus ojos se encontraban con los míos, era vulnerable cuando pensaba en
ella.
Ella saca de mí todos
mis miedos, ella saca mi dolor. Me siento aterrado ante su presencia, me aterra
pensar en ella. Mis pupilas se dilatan ante ella porque sienten miedo, un miedo
constante. Pero a veces pienso que el
miedo es mi mayor tesoro,gracias a ese miedo soy capaz de escribir, de esa manera ella consigue sacar de mí cualidades
que desconocía.
Ella representa todo
lo que un día quise y nunca tuve, ella representa mis sueños pasados, ella representa todo lo que quise pero ya no.
He cambiado; no soy la misma persona, no tengo los mismos sueños y tampoco es
ella con la que quiero despertarme todos los días. Eso forma parte del pasado.
Ella era la chica de mis sueños no de mi realidad: quiero
volver a sentirme vulnerable, quiero volver a sentirme como si fuese capaz de
lograrlo todo, quiero volver a sentirme vulnerable ante la chica de mi realidad
no de mis sueños.
Últimamente ha perdido parte de su encanto. Parece que se ha
acomodado y ha perdido brillo en su
mirada, ha perdido parte de su esencia, esa esencia suya que la hacía destacar
por encima de los demás. Pero la conozco lo suficiente como para saber que
dentro de poco se levantará de su letargo y luchará por sus sueños. Ella sigue
siendo preciosa y sigue teniendo un corazón de oro, estoy seguro que encontrará
lo que busca, estoy seguro que un día será feliz con el hombre que ella escoja.
Recuerdo con nostalgia los momentos que pasamos juntos. Yo
ya no la quiero como en aquella etapa, espero que con el tiempo los dos
encontremos lo que buscamos. Nuestros
caminos se irán separando, nuestro círculo será muy diferente pero sé que nuestros
recuerdos perdurarán.
Su sonrisa seguirá siendo mágica y pasará el tiempo y no nos
volveremos a ver. Pero un día, dentro de unos años cuando mis sueños se cumplan
o se desvanezcan, volveré a pensar en ella: mi corazón volverá a latir más
fuerte, volveré a sentir angustia en el pecho y recordaré su sonrisa mágica.
Esa sonrisa que un día me hizo sentir vulnerable.
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