*No confundir Señorita X con Señora X(esa es otra historia bastante divertida que cuando tenga el valor de escribirla lo publicaré)
Recuerdo perfectamente la noche que la conocí. Y mira que es
difícil porque llevaba una tajada muy propia de mí. Recuerdo que era una noche muy calurosa y yo
ya iba por la quinta Coronita y otras tantas copas de Barceló.
Como de costumbre estaba haciendo el paripé medio bailando
medio haciendo el ridículo, seguí moviéndome hasta un grupo de chicas cuando
una clavó su mirada y su sonrisa en mi; su mirada era tan profunda que no me
quedó otro remedio que observarla y devolverla la sonrisa. No sé de qué coño se
rió pero lo hizo de forma inocente y sincera.
Nunca me gustaron las comedias empalagosas, siempre llegan
del punto A al punto B sin apenas conflicto y con un golpe de destino nada
creíble. Sin embargo aquella noche por primera vez experimenté aquella
sensación: como en las comedias de Billy Wilder donde el patoso de Jack Lemmon
se encuentra con la chica de sus sueños.
Me quedé pensando en la magnitud de la señorita X sin
contarle a nadie mi flechazo, idealicé la figura de aquella chica inocente
durante varios meses. Aquellos meses me los pasé jugando a la consola, bebiendo
y escribiendo hasta las tantas de la madrugada. Las ojeras se apoderaron de mí
y mi atención en los estudios se volvió completamente nula.
Seguí escribiendo historias de prostitutas adictas al crack,
de prostitutas asesinadas, de prostitutas que no eran prostitutas…hasta que
otra noche volví a ver a la señorita X y mi versión romántica volvió a
florecer. Esta vez no dejé escapar la oportunidad y entablamos conversación. Me
pareció sumamente simpática, tenemos gustos similares y nuestro sentido del
humor es retorcido y manipulador. Las conversaciones se me pasaban volando con
la señorita X.
Quedamos un par de veces, siempre con la misma atmósfera
agradable y sincera. Sin embargo cuando se trata de una morena me vuelvo igual
que un niño pequeño cuando quiere un juguete; ansioso. No puedo estar quieto y
siempre quiero avanzar un paso más así que le presenté a mis demonios antes de
tiempo.
Todos tenemos demonios, unos los disimulan más que otros
pero tarde o temprano todos los sacamos a la luz ante las personas que queremos
impresionar o despertar su interés para ver si esa persona seguirá adelante con
nosotros a pesar de nuestros defectos. En mi caso fue demasiado pronto y se
presentaron uno por uno sin previo aviso: me emborraché hasta el punto de dar
pena, no hice nada más que soltar chorradas por una boca que apenas podía mover
con normalidad.
Sabía que no podía dejar escapar su sonrisa llena de vida y
esperanza así que la pedí perdón. Recientemente ha vuelto a quedar conmigo en
un par de ocasiones pero de manera distante. Se nota que anteriormente ha
sufrido por gente que no merecía la pena. Pero yo no quiero eso: no quiero
verla sufrir, no quiero verla llorar, no quiero que un día se levanté y se haya
ido para siempre. Quiero que sea la persona que esté a mi lado cuando mis
sueños se cumplan o cuando se desvanezcan.
La Señorita X hace que quiera llegar a ser la mejor persona
posible, despierta en mi ambiciones que hace tiempo había enterrado en mis
entrañas, despierta en mi las ganas de hacerla feliz todos los días.
Hace mucho tiempo que no me enamoro, no sé si esto lo es
pero desde que conocí a la señorita X no concibo una vida al lado de una
persona que no sea ella.
No sé si la señorita X es lectora de este blog lleno de
fobias y manías. Pero si por un casual lo está leyendo no quiero que lo
vanaglorie o desprecie solo quiero que al final de esta historia su sonrisa
siga intacta y qué se empiece a valorar como la gran chica que es.
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